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Lesiones de tendón de Aquiles. Tendinopatías

El tendón de Aquiles se encuentra en la parte trasera (posterior) de la mitad inferior de la pierna. Es un tendón muy grueso, con abundante fibra conectiva y se extiende desde la parte inferior del músculo gemelo al hueso del talón o calcáneo. La función del tendón de Aquiles, además de estabilizador del tobillo y pié durante la marcha, permite la flexión plantar del pié. Esto permite caminar, correr, saltar y ponerse de puntillas. El tendón de Aquiles es el tendón más fuerte del cuerpo y es capaz de soportar una fuerza extraordinaria. A pesar de esto, el Aquiles se rompe con más frecuencia que cualquier otro tendón debido a las enormes presiones que se ejercen sobre él durante los deportes competitivos. Hay dos tipos principales de lesiones que afectan al tendón de Aquiles , la tendinopatía y la ruptura del tendón de Aquiles.

Las tendinopatías del Aquiles se relacionan con una sobrecarga excesiva durante un periodo prolongado de tiempo, provocando inflamación en torno al tendón. La ruptura del tendón de Aquiles , por el contrario , es un desgarro (o ruptura completa) del tendón y por lo general se produce como resultado de una fuerza repentina o inesperada, como si nos hubieran dado una pedrada en la parte posterior de la pierna ”signo de la pedrada”.

¿Qué es la tendinitis del Aquiles?

La Tendinopatía del Aquiles suele asociarse con deportes que requieren una gran sobrecarga como correr, saltar o cambiar de dirección de forma repetida (correr, ciclismo, fútbol, baloncesto, tenis, etc…). Un exceso de torsión o giro del tobillo y el pie pueden resultar en la inflamación progresiva del tendón de Aquiles. Si usted sufre de tendinopatía de Aquiles o está tratando de evitar su aparición es importante realizar un programa de entrenamiento y prevención de este problema, fundamentalmente mediante ejercicios de estiramiento.

¿A qué se debe la Tendinitis del Aquiles?

Aunque hemos comentado que las sobrecargas repetidas son causas importantes de tendinopatía del Aquiles, una de las causas más comunes es simplemente una falta de entrenamiento físico, sobre todo de la musculatura de la pierna. Se han descrito tendinopatías del Aquiles en personas sedentarias y se relaciona con la obesidad y la diabetes. El sobreentrenamiento también se asocia con tendinopatía del Aquiles. Hacer demasiado deporte, o realizarlo sin calentamiento y estiramientos ejerce una tensión excesiva en el tendón de Aquiles y no permite que el tendón funcione con normalidad, pudiendo provocar desgarros microscópicos. Con el tiempo los pequeños desgarros y la degeneración general, dan lugar a un debilitamiento del tendón lo que conduce a inflamación y dolor. El uso de calzado inadecuado, o correr en terrenos irregulares, o problemas de la biomecánica del pié como el pié cavo o plano también pueden conducir a lesiones del Aquiles.

¿Cómo diagnosticamos la tendinitis del Aquiles?

Los pacientes suelen referir dolor progresivo en la región Aquílea durante la práctica deportiva de impacto. Estos síntomas también pueden aparecer tras periodos de reposo y reinicio de la actividad.

Las tendinosis se localizan habitualmente entre 2 y 6 centímetros de la inserción del tendón en el calácneo y en ocasiones el paciente palpa un engrosamiento progresivo de la zona media del tendón, con signos inflamatorios asociados o crepitación.

En ocasiones existen tendinopatías en la inserción del tendón de Aquiles en el calcáneo, provocando entesopatías insercionales y en ocasiones calcificaciones en torno a la inserción. La aparición de una prominencia ósea en el borde posterosuperior del calcáneo se denomina “deformidad de Haglund” y provoca dolor y sobrecarga inflamatoria si afecta a la bursa retrocalcánea profunda.

La ecografía nos ayudará a valorar la integridad tendinosa, valorar el engrosamiento de las vainas peritendinosas y los signos inflamatorios asociados. También es de utilidad para controlar la evolución de los tratamientos realizados.

La Resonancia magnética nos permite una visualización de la integridad del tendón, del espacio retroaquíleo y la presencia de lesiones asociadas. Es de utilidad para valorar tendinopatías insercionales , bursitis retroaquílea o edema óseo insercional.

Tratamiento para la tendinitis de Aquiles

La tendinopatía del Aquiles requiere reposo en la fase aguda. Debe aplicar hielo o frío tan pronto como sea posible a un tendón de Aquiles doloroso para reducir el dolor y la inflamación. Después de las primeras 24 a 48 horas se recomienda iniciar con una terapia progresiva de recuperación.

Se debe valorar una modificación de la actividad, con restricción de la actividad de impacto a favor de deportes en piscina o bicicleta con aja intensidad.

Programa de rehabilitación y ejercicios excéntricos

El programa de rehabilitación debe ser realizado de una forma constante, y no desistir si no mejora durante las primeras semanas. En ocasiones la respuesta al tratamiento tarda en llegar varios meses. En general, el tratamiento debe ir complementado con una terapia de Aintiinflamatorios, frío local varias veces al día y puede ser necesario el aporte de tratamiento fisioterápico complementario, como ultrasonidoso microondas, etc… El objetivo principal del programa de rehabilitación debe ir encaminado hacia una mejora de la flexibilidad, mediante ejercicios de estiramiento, fortalecimiento muscular y mejora de la propiocepción.

El trabajo mediante ejercicios excéntricos durante 6 a 12 semanas ha demostrado ser efectivo en cuanto a la mejora progresiva de la funcionalidad, remisión del dolor y recuperación progresiva de la normalidad estructural y neovascularización tendinosa y debe ser la base del tratamiento conservador.

"Mi Compromiso es tu Salud y el Trabajo en Equipo. Intentaré explicarte qué es lo que te ocurre y trabajaremos juntos para resolver el problema. "


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