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Plasma Rico en Plaquetas Tendinitis Glútea

 

 

 

 

 

La trocanteritis y la tendinitis glútea —en muchas ocasiones agrupadas bajo el término “síndrome de dolor trocantéreo mayor” o “Greater Trochanteric Pain Syndrome (GTPS)”— son problemas frecuentes que afectan la región lateral de la cadera. Se caracterizan por dolor, inflamación e incluso dificultad para caminar o estar de pie durante períodos prolongados. Para los pacientes, el impacto en su vida cotidiana puede ser significativo y limitar su funcionalidad y calidad de vida.

En los últimos años, el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) ha emergido como una alternativa de tratamiento muy prometedora para diversas lesiones musculoesqueléticas, incluida la trocanteritis y la tendinitis glútea. Numerosos estudios científicos de alto impacto han investigado la eficacia de las infiltraciones con PRP, encontrando resultados alentadores en términos de reducción del dolor, aceleración de la recuperación y mejora de la función.

Si eres un paciente que busca alivio para un dolor crónico en la cadera, o un profesional sanitario interesado en las evidencias más recientes, este artículo divulgativo pretende ofrecer una visión profunda y actualizada, basada en la síntesis de múltiples publicaciones.


Tabla de Contenido

Índice

  1. Anatomía básica de la región trocantérea y glútea
  2. Definición y causas de la trocanteritis y la tendinitis glútea
  3. Factores de riesgo y población más afectada
  4. Síntomas y manifestaciones clínicas
  5. Diagnóstico: exploración física y pruebas complementarias
  6. Tratamientos convencionales y su evolución
    • 6.1 Fisioterapia y rehabilitación
    • 6.2 AINEs e infiltraciones con corticoides
    • 6.3 Cambios en el estilo de vida y ejercicio terapéutico
  7. Plasma Rico en Plaquetas (PRP): fundamentos científicos y mecanismos de acción
  8. Evidencia científica sobre PRP en trocanteritis y tendinitis glútea
    • 8.1 Comparación PRP vs. Corticoides
    • 8.2 PRP vs. Tratamiento conservador
    • 8.3 Beneficios y limitaciones del PRP
  9. Procedimiento de aplicación de PRP: pasos y recomendaciones
  10. Rehabilitación tras el tratamiento con PRP
  11. Prevención y hábitos recomendados
  12. Preguntas frecuentes (FAQ) de los pacientes
  13. Investigaciones futuras y desarrollo de nuevas técnicas
  14. Conclusión

 

1. Anatomía básica de la región trocantérea y glúteabursitis de cadera Traumatólogo Granada Dr Eugenio Díaz

La región lateral de la cadera está dominada por la prominencia ósea del fémur conocida como el trocánter mayor. En torno a esta estructura se insertan y anclan numerosos tendones y músculos, como los glúteos medio y mínimo, que desempeñan un papel esencial en la estabilidad de la cadera y la locomoción.

  • Trocánter Mayor: Punto prominente en la parte proximal del fémur. Sirve de anclaje para diversos tendones.
  • Bursa trocantérea: Pequeña bolsa serosa que reduce la fricción entre tendones y hueso.
  • Músculo glúteo medio: Esencial para la abducción de la cadera y la estabilización pélvica.
  • Músculo glúteo mínimo: Similar función al glúteo medio, aunque con menor masa muscular.

La compleja disposición anatómica de esta zona hace que cualquier alteración mecánica, inflamatoria o degenerativa pueda desencadenar dolor e incapacidad, generando un reto importante para pacientes y profesionales de la salud.

 

2. Definición y causas de la trocanteritis y la tendinitis glútea

  • Trocanteritis: Término tradicionalmente utilizado para describir la inflamación de la bursa trocantérea (bursitis) o de las estructuras adyacentes al trocánter mayor.
  • Tendinitis glútea (gluteal tendinopathy): Lesión del tendón del glúteo medio o mínimo, generalmente por sobreuso, microtraumatismos repetitivos o cambios degenerativos.

Aunque en la práctica clínica estos términos pueden solaparse, muchos estudios y guías clínicas emplean la denominación “Síndrome de Dolor Trocantéreo Mayor” para referirse al conjunto de patologías que afectan al trocánter mayor, la bursa y los tendones glúteos.

Las principales causas de la trocanteritis y la tendinitis glútea incluyen:

  1. Sobreuso o microtraumatismos repetidos: Actividades que implican carga excesiva o movimientos repetitivos de la cadera.
  2. Mala alineación biomecánica: Alteraciones en la pisada, dismetrías de extremidades inferiores o debilidad muscular.
  3. Factores degenerativos: Desgaste natural del tendón, asociado a la edad o a patologías crónicas.
  4. Trastornos inflamatorios: En ocasiones, procesos inflamatorios sistémicos o enfermedades reumáticas pueden favorecer la inflamación local.

 

3. Factores de riesgo y población más afectada

Aunque cualquier persona puede padecer trocanteritis o tendinitis glútea, existen factores que aumentan la probabilidad de presentar estas lesiones:

  • Sexo femenino: La anatomía femenina, con una pelvis más ancha y ángulos de cadera distintos, se asocia con mayor frecuencia de GTPS.
  • Edad: Suele presentarse a partir de la mediana edad.
  • Deportes de impacto: Correr, saltar, subir y bajar escaleras repetidamente.
  • Obesidad: El exceso de peso incrementa la carga en la cadera.
  • Desequilibrios musculares: Falta de fuerza o flexibilidad en la musculatura glútea y del tronco.

Las guías clínicas y artículos científicos coinciden en destacar la importancia del diagnóstico temprano para evitar la cronificación del dolor y la aparición de complicaciones asociadas.


 

4. Síntomas y manifestaciones clínicas

Los síntomas suelen estar bien localizados en la zona lateral de la cadera. Algunos de los más habituales son:

  • Dolor en la cara lateral de la cadera que puede irradiar hacia el muslo o la rodilla.
  • Sensibilidad a la palpación sobre el trocánter mayor.
  • Molestias al acostarse sobre el lado afectado, dificultando el descanso nocturno.
  • Dolor al subir escaleras, caminar largas distancias o correr.
  • Rigidez matutina o tras largos periodos de inactividad.

Los pacientes describen el dolor como punzante o profundo, con un inicio insidioso. Cuando la lesión progresa, puede volverse más intenso y constante, interfiriendo en las actividades cotidianas.


 

5. Diagnóstico: exploración física y pruebas complementarias

El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración física y, en ocasiones, en pruebas de imagen:

  1. Historia clínica detallada: Indagación sobre hábitos deportivos, ocupación, inicio y características del dolor.
  2. Exploración física:
    • Palpación en la zona trocantérea para determinar dolor localizado.
    • Pruebas específicas como el “Test de Ober” o el “Single Leg Stance Test”.
  3. Ecografía: Permite evaluar el estado de los tendones y bursas, y guiar potenciales infiltraciones.
  4. Resonancia Magnética Nuclear (RMN): Prueba de alta sensibilidad para detectar lesiones tendinosas y bursitis inflamatoria.

La correlación entre los hallazgos clínicos y de imagen es fundamental para establecer un diagnóstico certero. Los estudios en la literatura confirman que un diagnóstico correcto es la base de un tratamiento exitoso.


 

6. Tratamientos convencionales y su evolución

Tradicionalmente, el tratamiento de la trocanteritis y la tendinitis glútea se ha centrado en la fisioterapia, medicamentos antiinflamatorios y las infiltraciones con corticoides. Sin embargo, las revisiones más recientes señalan una tendencia creciente a integrar opciones biológicas como el PRP, dadas sus ventajas potenciales y menor perfil de efectos adversos a medio-largo plazo.

6.1 Fisioterapia y rehabilitación

  • Ejercicios de fortalecimiento de la musculatura glútea y estabilización de la cadera.
  • Técnicas de estiramiento para reducir la tensión sobre los tendones.
  • Terapia manual para mejorar la movilidad articular y la flexibilidad de los tejidos blandos.
  • Electroterapia y crioterapia para el control del dolor y la inflamación.

Los profesionales de la rehabilitación coinciden en que la fisioterapia es esencial tanto en la fase inicial como en el seguimiento, favoreciendo una recuperación funcional más completa.

6.2 AINEs e infiltraciones con corticoides

  • AINEs (Anti-Inflamatorios No Esteroideos): Reducen el dolor y la inflamación, si bien su uso prolongado puede conllevar efectos secundarios gastrointestinales, renales o cardiovasculares.
  • Infiltraciones con corticoides: Tradicionalmente consideradas una de las primeras opciones cuando el dolor no mejora con fisioterapia y analgésicos. Sin embargo, diversos estudios señalan que los beneficios de los corticoides pueden ser pasajeros y, en algunos casos, se observan recaídas o reaparición del dolor.

6.3 Cambios en el estilo de vida y ejercicio terapéutico

  • Pérdida de peso para reducir la sobrecarga articular.
  • Modificación de actividades que generan estrés repetitivo sobre la cadera (p. ej., correr grandes distancias).
  • Ejercicios de bajo impacto (natación, bicicleta estática, elíptica) que contribuyan a mantener la forma física sin agravar la lesión.

 

7. Plasma Rico en Plaquetas (PRP): fundamentos científicos y mecanismos de acción

El Plasma Rico en Plaquetas (PRP) se ha posicionado en los últimos años como una de las terapias biológicas más prometedoras para el tratamiento de lesiones musculoesqueléticas, incluidas la trocanteritis y la tendinitis glútea. A continuación, se describe en detalle qué es el PRP, cómo se obtiene y qué mecanismos subyacen a su potencial terapéutico.

7.1 ¿Qué es el PRP y cómo se obtiene?

El PRP se extrae de la propia sangre del paciente mediante un proceso de centrifugación que separa los distintos componentes sanguíneos. De forma simplificada:

  1. Extracción de sangre venosa: Generalmente se necesitan entre 15 y 60 ml, según el protocolo y la cantidad de PRP requerida.
  2. Centrifugado: Se introduce la muestra en un sistema de centrifugación estandarizado (puede ser de una o dos fases), que separa los glóbulos rojos y blancos del plasma. En el plasma se concentran las plaquetas, que son ricas en factores de crecimiento.
  3. Concentración y preparación final: Se descarta el plasma pobre en plaquetas (PPP) y se aísla la fracción con alta densidad de plaquetas, que se denomina PRP. Este concentrado se puede activar o no antes de la infiltración, dependiendo del protocolo y del tipo de kit utilizado.

La calidad y eficacia del PRP pueden variar según el método de preparación, la velocidad de centrifugado y la presencia o ausencia de leucocitos. Estudios recientes investigan la diferencia entre el PRP rico en leucocitos (LR-PRP) y el PRP pobre en leucocitos (LP-PRP) para determinar cuál es más efectivo en lesiones de tendones y bursas; sin embargo, todavía no existe un consenso absoluto.

7.2 Composición del PRP: factores de crecimiento y citoquinas

La principal ventaja de utilizar PRP radica en la liberación de factores de crecimiento y proteínas bioactivas que desempeñan un papel fundamental en la regeneración de tejidos. Entre los más relevantes se encuentran:

  • Factor de Crecimiento Derivado de Plaquetas (PDGF): Potencia la proliferación celular y la producción de matriz extracelular.
  • Factor de Crecimiento Transformante Beta (TGF-β): Regula la remodelación tisular y equilibra la inflamación.
  • Factor de Crecimiento Endotelial Vascular (VEGF): Favorece la angiogénesis, es decir, la formación de nuevos vasos sanguíneos para mejorar la perfusión de la zona lesionada.
  • Factor de Crecimiento Insulínico (IGF): Estimula la síntesis proteica y contribuye a la reparación celular.

Además de estos factores, el PRP contiene pequeñas citoquinas y moléculas señalizadoras que actúan en sinergia para reducir la inflamación crónica y promover un entorno biológico óptimo para la regeneración. Este “cóctel” de elementos bioactivos ejerce un efecto anabólico que acelera la recuperación de tendones, ligamentos y otros tejidos blandos.

7.3 Mecanismos celulares y moleculares de acción

El efecto reparador del PRP se manifiesta en varias dimensiones:

  1. Estimulación de la proliferación celular: Las células locales (tenocitos, fibroblastos, células endoteliales) se multiplican y producen más colágeno y otros componentes de la matriz extracelular.
  2. Mejora de la vascularización: La liberación de VEGF y otras sustancias angiogénicas aumenta el suministro de oxígeno y nutrientes en la zona lesionada, condición indispensable para la reparación tisular.
  3. Modulación de la inflamación: Se ha observado que el PRP puede “regular” la respuesta inflamatoria, reduciendo la inflamación excesiva al tiempo que impulsa la regeneración. Este equilibrio es crucial en patologías crónicas como la tendinitis glútea, donde el tendón puede estar atrapado en un estado inflamatorio-degenerativo.
  4. Efecto analgésico indirecto: Aunque no es un analgésico en sí mismo, al mejorar la calidad del tejido y regular la inflamación, los pacientes suelen experimentar una disminución progresiva del dolor.

7.4 Ventajas frente a otros tratamientos convencionales

  • Producto autólogo: Al provenir de la propia sangre del paciente, se minimizan riesgos de alergias o infecciones.
  • Acción reparadora: A diferencia de los corticoides, que pueden aliviar el dolor pero no siempre promueven la regeneración, el PRP estimula la curación de forma más fisiológica.
  • Perfil de seguridad: Las complicaciones son poco frecuentes. En la mayoría de los casos, solo se experimenta una ligera molestia en el lugar de la inyección.

7.5 Desafíos y líneas de investigación

La aplicación de PRP no está exenta de interrogantes:

  • Falta de estandarización: Existen múltiples sistemas de centrifugado y protocolos de aplicación que pueden dar lugar a concentraciones diferentes de plaquetas y factores de crecimiento.
  • Número de inyecciones y frecuencia óptima: Aún hay debate sobre el número idóneo de infiltraciones (desde 1 hasta 3 o más) y la periodicidad ideal.
  • Combinaciones con otras terapias biológicas: Algunos investigadores evalúan la sinergia entre PRP y células madre mesenquimales o productos basados en andamios de colágeno para potenciar la regeneración.

Pese a estos retos, el creciente interés en la medicina regenerativa y las mejoras continuas en la técnica de elaboración del PRP han consolidado su posición como herramienta terapéutica valiosa en el campo de la ortopedia y la traumatología.


 

8. Evidencia científica sobre PRP en trocanteritis y tendinitis glútea

La efectividad del PRP como tratamiento para la trocanteritis y la tendinitis glútea ha sido objeto de numerosos estudios científicos, publicados en revistas de gran impacto. A lo largo de los últimos años se han realizado ensayos clínicos controlados aleatorizados, revisiones sistemáticas y meta-análisis que comparan el PRP con terapias tradicionales (corticoides, fisioterapia, etc.). A continuación, se presenta un análisis amplio:

8.1 Comparación PRP vs. Corticoides

Uno de los ejes más relevantes de la investigación es la comparación entre infiltraciones de PRP y corticoides. Tradicionalmente, los corticoides se han utilizado para reducir el dolor y la inflamación de forma rápida; sin embargo, varios estudios indican que la inyección de PRP ofrece ventajas notables a mediano y largo plazo:

  1. Duración del alivio del dolor:
    • Los corticoides suelen producir una mejora sintomática en la primera o segunda semana tras la inyección, pero su efecto puede disminuir entre las 6 y 12 semanas, propiciando recaídas.
    • El PRP, en cambio, puede tardar algo más en mostrar resultados (3-4 semanas), pero la mejoría se mantiene o incluso aumenta con el paso de los meses, llegando a consolidarse hasta el año e incluso más allá.
  2. Calidad del tejido:
    • Algunos investigadores señalan que las infiltraciones repetidas de corticoides pueden dañar la estructura tendinosa a largo plazo, facilitando rupturas o debilitamiento de los tejidos.
    • El PRP, al promover la regeneración, aporta una recuperación más fisiológica y sólida, reduciendo la probabilidad de recidiva.
  3. Perfil de seguridad:
    • Los corticoides no están exentos de efectos adversos, sobre todo con inyecciones repetidas.
    • El PRP, al ser autólogo, presenta mínimas reacciones adversas y no genera respuesta inmunológica.

Un meta-análisis comparó directamente PRP y corticoides en la tendinopatía glútea. Se concluyó que, aunque ambos métodos eran eficaces en la reducción del dolor a corto plazo, el PRP ofrecía beneficios superiores a partir de las 12 semanas y evidenciaba una menor tasa de recurrencia de los síntomas. Dichos resultados han sido respaldados por estudios posteriores, confirmando su pertinencia para la práctica clínica.

8.2 PRP vs. Tratamiento conservador

El tratamiento conservador de la trocanteritis y la tendinitis glútea incluye fisioterapia, ejercicios de fortalecimiento, estiramientos y la utilización de analgésicos o antiinflamatorios orales. Si bien estos métodos pueden ser efectivos en fases iniciales, el abordaje conservador en patologías crónicas o resistentes puede prolongarse con resultados inconsistentes. En este contexto, el PRP se ha perfilado como una opción de segunda línea o complementaria:

  • Fisioterapia + PRP: Varios estudios describen que combinar infiltraciones de PRP con un programa específico de rehabilitación acelera la mejoría y reduce la probabilidad de recaída. El razonamiento es que la fisioterapia optimiza la función neuromuscular y el PRP estimula la recuperación tisular.
  • Indicadores de mejora funcional: La mayoría de los ensayos miden la evolución de los pacientes con escalas de dolor (p. ej., VAS: Visual Analogue Scale) y de funcionalidad (p. ej., WOMAC o Harris Hip Score). Los grupos tratados con PRP suelen mostrar descensos estadísticamente significativos en los niveles de dolor y aumentos notables en la puntuación de funcionalidad, especialmente cuando se les compara con grupos que siguen únicamente fisioterapia.

Analizando una cohorte de pacientes con “Greater Trochanteric Pain Syndrome” que no habían mejorado con fisioterapia convencional. Aquellos que recibieron PRP junto a un programa de rehabilitación individualizado demostraron una recuperación más temprana y un menor dolor residual después de 3 y 6 meses en comparación con el grupo que solo continuó la rehabilitación estándar.

8.3 Beneficios y limitaciones del PRP

Beneficios:

  1. Regeneración tisular real: Aporta factores de crecimiento que promueven la síntesis de colágeno y la reparación de microdaños en el tendón.
  2. Mantenimiento de los resultados a largo plazo: Con un adecuado programa de rehabilitación, las mejoras en dolor y función se sostienen en el tiempo.
  3. Seguridad y biocompatibilidad: El uso de sangre autóloga minimiza reacciones adversas, y las complicaciones se limitan generalmente a molestias puntuales en la zona de la inyección.

Limitaciones:

  1. Variabilidad en la preparación: Aún no existe un protocolo universal para la obtención y aplicación de PRP. Diferencias en la centrifugación, la concentración de plaquetas o la presencia de leucocitos pueden influir en los resultados.
  2. Coste económico: La preparación del PRP y su aplicación pueden resultar más costosas que las terapias convencionales; sin embargo, este gasto podría compensarse con la reducción de recaídas y la menor necesidad de tratamiento futuro.
  3. Falta de consenso en la frecuencia de las inyecciones: Algunos investigadores recomiendan una sola infiltración, mientras que otros aplican 2-3 inyecciones separadas en el tiempo. La elección del protocolo depende de la experiencia clínica y la respuesta individual.

Hallazgos concluyentes en la literatura:

  • La mayoría de estudios convergen en que el PRP es una estrategia segura y eficaz para la trocanteritis y la tendinitis glútea, especialmente en casos crónicos o refractarios a otros tratamientos.
  • Aunque se requieren ensayos a gran escala con mayor seguimiento, los datos disponibles apuntan a que el PRP reduce el dolor, mejora la función y presenta menos recaídas a lo largo del tiempo en comparación con los corticoides u otros abordajes tradicionales.

 

9. Procedimiento de aplicación de PRP: pasos y recomendaciones

  1. Extracción sanguínea: Se obtiene una muestra de sangre del paciente (generalmente entre 15 y 60 ml).
  2. Centrifugado: Se separan las capas de la sangre, concentrando la fracción rica en plaquetas.
  3. Preparación final del PRP: Se extrae la porción de plasma con mayor densidad de plaquetas.
  4. Infiltración: El especialista localiza el punto exacto de la lesión en el tendón glúteo o en la bursa trocantérea para depositar el PRP con mayor precisión.
  5. Reposo relativo: Tras la infiltración, se suele recomendar reposo parcial o reducción de la actividad de alto impacto durante unos días.
  6. Rehabilitación progresiva: Integración de ejercicios suaves de movilidad y fortalecimiento para optimizar la recuperación.

El protocolo puede variar según la experiencia del profesional y las características específicas de cada lesión.


 

10. Rehabilitación tras el tratamiento con PRP

La rehabilitación es un pilar esencial para obtener el máximo beneficio del PRP. Entre las recomendaciones habituales se incluyen:

  • Ejercicios isométricos y concéntricos para reforzar los músculos abductores de la cadera.
  • Estiramientos suaves para mantener la flexibilidad y reducir tensión en la región glútea.
  • Progresión de carga: Iniciando con caminatas cortas o ejercicios acuáticos, y aumentando la intensidad de forma gradual.
  • Reeducación de la marcha: En casos de alteraciones de la pisada o dismetrías, puede ser necesario un abordaje multidisciplinar con podólogos o fisioterapeutas especializados.

Estudios como los de Chew KT et al. (2020) señalan que un programa de fisioterapia bien estructurado tras la infiltración con PRP mejora los resultados funcionales a largo plazo y reduce la tasa de recaída.


 

11. Prevención y hábitos recomendados

Aunque las patologías trocantéreas pueden surgir por factores incontrolables (edad, predisposición genética), existen hábitos que ayudan a minimizar el riesgo:

  1. Fortalecimiento regular de la musculatura glútea y del core.
  2. Control de peso para disminuir la sobrecarga en la cadera.
  3. Calzado adecuado que favorezca una correcta alineación de la extremidad inferior.
  4. Evitar el sedentarismo, pero también no abusar de actividades de impacto sin la preparación física adecuada.
  5. Estiramientos y ejercicios de movilidad antes y después de la actividad deportiva.

La educación del paciente es clave. Identificar tempranamente las señales de sobrecarga puede prevenir lesiones de mayor envergadura.


 

12. Preguntas frecuentes (FAQ) de los pacientes

  1. ¿El tratamiento con PRP duele?
    Generalmente la molestia es mínima, similar a cualquier otra inyección. Se puede sentir una presión o ligero escozor al infiltrar el PRP.
  2. ¿Cuántas infiltraciones son necesarias?
    Esto varía según la severidad de la lesión y el protocolo de cada especialista. Algunos pacientes necesitan 1-2 infiltraciones, mientras que otros pueden requerir 3 o más, espaciadas varias semanas.
  3. ¿Cuándo notaré mejoría del dolor?
    Muchos pacientes refieren mejoría progresiva durante las primeras semanas. Sin embargo, los beneficios más relevantes se observan generalmente a partir de la cuarta o sexta semana, y pueden continuar por meses.
  4. ¿Puedo combinar PRP con otras terapias?
    Sí. De hecho, suele recomendarse combinarlo con fisioterapia para optimizar los resultados.
  5. ¿El PRP es apto para todos los pacientes?
    En la mayoría de los casos sí, pero se deben descartar infecciones locales o sistémicas, así como trastornos de la coagulación que puedan contraindicar la extracción o infiltración.
  6. ¿El PRP está cubierto por la seguridad social o el seguro privado?
    Depende del país y de la póliza. En algunos casos, los seguros privados cubren el coste parcial o total. Lo ideal es consultar directamente con la aseguradora.

 

13. Investigaciones futuras y desarrollo de nuevas técnicas

La investigación en medicina deportiva y traumatología evoluciona con rapidez. Nuevas líneas de estudio incluyen:

  • PRP combinado con células madre: Algunos ensayos preliminares estudian la combinación de PRP y células mesenquimales para potenciar aún más la regeneración.
  • Optimización de protocolos: Determinar la concentración ideal de plaquetas y factores de crecimiento, así como la frecuencia de las infiltraciones, sigue siendo objeto de estudio.
  • Biomarcadores de respuesta: Identificar marcadores sanguíneos o de imagen que predigan qué pacientes obtendrán mejores resultados con PRP.

La investigación continúa ampliando el espectro de terapias biológicas, y es posible que en el futuro cercano dispongamos de tratamientos todavía más eficaces y personalizados.


 

14. Conclusión

La trocanteritis y la tendinitis glútea pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes, pero las alternativas de tratamiento han evolucionado de manera notoria. El uso del Plasma Rico en Plaquetas (PRP) ha demostrado beneficios importantes, sobre todo cuando se combina con un programa de rehabilitación adecuado y un enfoque multidisciplinar. A la luz de la evidencia científica reciente, el PRP ofrece una opción segura y eficaz para quienes no han encontrado alivio con métodos más convencionales.

Si experimentas dolor persistente en la cara lateral de la cadera, no dudes en buscar la ayuda de un profesional experto. Con la orientación adecuada, podrás abordar tu problema de manera integral, recuperando calidad de vida y funcionalidad. El Dr. Eugenio Díaz, traumatólogo especialista en Granada, está disponible para guiarte hacia la mejor solución para tu caso particular.


 

 

 

 

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