Procedimientos Área pacientes

Fascitis plantar. Espolón Calcáneo.

La fascitis plantar es una lesión muy común en pie, tanto en personas que practican una actividad deportiva habitual, como en muchos otros pacientes sin tanta sobrecarga funcional. Si usted sufre de fascitis plantar o está tratando de evitar su aparición es importante seguir la información de este artículo. Además, la adición de algunos ejercicios sencillos de estiramiento para su programa de entrenamiento también ayudará a mejorar el dolor y la impotencia para caminar correctamente.

Factores de riesgo fascitis plantar

Entre los factores de riesgo de la fascitis plantar se encuentran un arco plantar alto, la longitud desigual de las piernas, la marcha o el calzado inapropiados, las sobrecargas y el simple uso excesivo (como padecer fascitis tras realizar el camino de Santiago) tienden a ser los principales culpables.

¿Qué es la fascitis plantar?

La fascitis plantar es una inflamación en la fascia plantar, una banda gruesa y fibrosa que recorre la planta del pie. La inflamación ocurre sobre todo en el lugar donde este “ligamento” se une al hueso del talón o hueso calcáneo. La fascia plantar es fundamental en el mantenimiento del sistema complejo arco del pie, también juega un papel en el equilibrio y el control fino de ciertas fases de la marcha.

La lesión de la fascia plantar es particularmente dolorosa e incapacitante para poder caminar normalmente y, a menudo puede resultar obstinadamente RESISTENTE al tratamiento. La rehabilitación es a menudo un proceso largo y frustrante. Por estas razones, se debe tener una constancia muy importante en el programa de tratamiento. Igualmente, tras su recuperación, debe en lo posible realizar ejercicios preventivos de una manera rutinaria para evitar la reaparición del problema.

¿Cómo diferenciar una fascitis plantar de un espolón calcáneo?

La fascitis plantar generalmente no está provocada por un traumatismo. Generalmente se produce con el paso del tiempo debido al estrés del impacto y microtraumatismos repetitivos. Muchas veces se combina con una deficiencia biomecánica del pie, que predispone al desarrollo de la lesión.  Otros factores como la artritis pueden contribuir al desarrollo de esta lesión.

En deportistas una suma repetida de errores de entrenamiento comúnmente llevan a fascitis plantar, sobre todo el rápido aumento en la distancia o tiempo de la actividad, o un aumento brusco en la intensidad de la actividad atlética.

Todas estas sobrecargas llevan a la fascia plantar más allá de sus límites de elasticidad , lo que lleva progresivamente hacia una lesión, provocando desgarros microscópicos, que progresivamente se traducen en dolor.
 La inflamación continuada puede provocar la respuesta en el hueso del talón, provocando una calcificación de la inserción de la fascia plantar, siendo visibles en radiografía y conocidos como los “espolones del talón”.

De hecho, la fascitis plantar a veces se ha referido como el síndrome de espolón, aunque tales espolones no son la causa del dolor inicial , sino que son un síntoma más del problema.

¿Cómo es el dolor en la Fascitis Plantar?

Un dolor sordo e intermitente en el talón, que a veces progresa a un dolor agudo y sostenido.  Por lo general, el dolor es peor en la mañana o después de sentarse , luego disminuye a medida que el paciente comienza a caminar , aunque de pie o caminando durante largos períodos por lo general hace que reaparezca el dolor. La fascitis plantar ocurre generalmente en un solo pie. La fascitis plantar bilateral es poco común y tiende a ser el resultado de una artropatía sistémica. Los varones tienen una incidencia algo mayor.

¿Cuál es el mejor tratamiento para la fascitis plantar?

El tratamiento de la fascitis plantar es a veces un proceso largo y frustrante, provocando muchos fracasos en el seguimiento del proceso y muchos fracasos en cuanto al cumplimiento de la terapia por parte del paciente, sobre todo cuando la lesión de la fascia plantar es particularmente dolorosa e incapacitante. Usted debe ser muy disciplinado y MUY CONSTANTE con el programa de tratamiento rehabilitador, y NO DEBE DESANIMARSE, pues se ha descrito una evolución satisfactoria en el 90% de los pacientes a los 9 meses de tratamiento. Normalmente a partir de las 6 semanas debería notar cierta mejoría o cambios en la sensación de dolor y/o limitación, pero como hemos dicho, es un proceso largo y pueden pasar muchos meses hasta que usted note mejoría.

Se deben limitar los deportes de máxima intensidad (sobre todo correr) y las sobrecargas al caminar, y cambiar hacia actividades deportivas en carga parcial, tipo natación, ejercicios de estiramiento en el agua, bicicleta, etc… Debe hacerse todo lo posible por llevar calzado cómodo con el soporte adecuado del arco plantar y fomentar la postura correcta del pie, mediante el uso de plantillas si es necesario.

El tratamiento inicial típicamente incluye el uso de medicamentos antiinflamatorios, hielo local, ejercicios de estiramiento y ortesis de descarga.

Se debe iniciar un programa de estiramientos y automasajes constante, debiendo hacer especial hincapié al estiramiento de la fascia plantar, tendón de Aquiles, gemelos, soleo, flexores de los dedos e isquiotibiales. Muchos de los problemas relacionados con la fascitis plantar y el tendón de Aquiles tienen su origen mucho más proximalmente debido a problemas de elasticidad de la musculatura isquiotibial o los gemelos; por ello no debemos centrarnos únicamente el pié y tobillo, sino que debemos centrarnos en las diferentes estructuras que pueden estar en relación con el origen de nuestro problema.

Tratamiento mediante Infiltraciones

En caso de que dichos esfuerzos no proporcionar un alivio en los meses sucesivos , pueden considerarse medidas más agresivas que incluyen infiltraciones con corticoides o tratamiento quirúrgico, sobre todo si existe retracción asociada a nivel Aquíleo o en la región muscular posterior. La eficacia de las infiltraciones igualmente es parcial, pudiendo encontrar un periodo de mejoría que permita realizar los ejercicios de una forma más activa, y puede ser útil en casos en los que no se encuentre mejoría tras 2-3 meses de tratamiento.

Tratamiento con Ondas de Choque y Radiofrecuencia

La terapia mediante ondas de choque está indicada en casos refractarios, que no han dado respuesta a tratamientos previos, fisioterapia, ejercicios, incluso infiltraciones. Se utiliza mediante una sonda aplicada en la piel, penetrando las ondas varios centímetros hacia la lesión. Han mostrado regeneración vascular y regeneración de tejidos, mediante la estimulación de los fibroblastos (células que promueven la cicatrización). Puede conseguir resultados satisfactorios, sobre todo en entesopatías.

Se han descrito tratamientos con radiofrecuencia a nivel del nervio calcáneo medial e inferior.

calcificaciones hombro causas

¿Cirugía para la fascitis plantar?

El tratamiento quirúrgico suele reservarse para procesos recalcitrantes, sin respuesta tras varios meses y varios métodos de tratamiento. La técnica quirúrgica puede ser una fasciotomía plantar parcial asociada a liberación de las ramas nerviosas implicadas en el proceso.

En casos refractarios debemos buscar otras causas que pudieran provocar esa situación, y habitualmente se encuentran alteraciones de la biomecánica de la pierna, con disminución del arco de movilidad del tobillo (sobre todo la flexión dorsal) debidas a retracciones a nivel Aquíleo, gemelar, cintilla iliotibial,isquiotibiales etc. En estos casos la cirugía de elongación tendinosa a nivel proximal en los Gemelos supone una cirugía con escasa repercusión y ha mostrado buenos resultados cuando existe retracción aquílea.

"Mi Compromiso es tu Salud y el Trabajo en Equipo. Intentaré explicarte qué es lo que te ocurre y trabajaremos juntos para resolver el problema. "


Pedir cita