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Bursitis de cadera. Trocanteritis

¿Qué es una Bursitis de cadera?

La Bursitis trocantérica o Trocanteritis es una de las causas más frecuentes de dolor en la cadera.

En muchas de las principales articulaciones es frecuente encontrar una estructura denominada “bolsa serosa o bursa”. Esta bolsa contiene líquido sinovial, que actúa como lubricante y favorece una correcta amortiguación y deslizamiento de los músculos y tendones que conforman la articulación. En la cadera, alrededor del trocánter mayor (que es la parte más lateral de la parte superior del fémur), existen también varias bolsas serosas que cumplen esta función.

La trocanteritis o bursitis trocantérea es la inflamación de la bursa, generalmente por traumatismos, sobrecargas, o por microtraumatismos producidos por movimientos de repetición.

La bursitis de cadera más común en mujeres de 40-60 años, en proporción 3 a 1 respecto al varón y es un problema muy frecuente en la consulta de traumatología pudiendo afectar a casi el 10-15% de la población general en algún momento de su vida.

A nivel de la articulación de la cadera existen al menos 3 bursas que actúan como amortiguadores. La mayor se sitúa entre los músculos glúteo mayor y glúteo medio y permite que el tendón del glúteo mayor y el tensor de la fascia lata se deslicen por el trocánter mayor del fémur en los movimientos de flexión y extensión de la cadera. Existen otras bolsas serosas menores situadas entre el trocánter mayor y los músculos glúteo medio y menor respectivamente.

Generalmente la bursitis trocantérica se produce en la bursa principal, por el roce repetido del tendón del tensor de la fascia lata sobre el trocánter en los movimientos de flexo-extensión de la cadera, como ocurre al caminar o correr. Es frecuente en atletas que practican maratón, en porteros de fútbol, y en general ante prácticas deportivas que impliquen un exceso de rozamiento de tendinoso, sobrecarga o traumatismos en esta zona.

Factores que favorecen la bursitis de cadera

Entre los factores predisponentes, además de las sobrecargas hay que destacar los problemas de artrosis de cadera, patología de la columna lumbar, problemas de hernia de disco, alteraciones de la longitud de las piernas, pies planos, tendinitis crónica de los músculos rotadores de la cadera, síndrome de la banda iliotibial, etc

Es importante valorar la presencia de estas alteraciones, para conseguir una mejoría funcional de la articulación y prevenir la cronicidad del cuadro clínico.

¿Qué Síntomas provoca la bursitis de cadera?

Suele provocar un dolor sordo en la cara lateral de la cadera, que aumenta cuando presionamos la bursa, como por ejemplo al ponernos de lado al dormir, sentarse o subir escaleras.

La exploración suele mostrar dolor intenso a la presión de la bursa trocantérica, generalmente en la zona donde se inserta el glúteo medio en el trocánter del fémur. En ocasionas puede apreciarse una inflamación de la zona, sobre todo en pacientes delgados.

El dolor suele aumentar en la abducción contra resistencia.

El test de Patrick-fabere puede ser también útil en el diagnóstico y consiste en la extensión de la cadera tras haberla colocado en flexión-abducción y rotación externa.

¿Cómo se Diagnostica la bursitis de cadera?

El diagnóstico es fundamentalmente mediante la exploración física. En casos refractarios puede utilizarse la Ecografía o la Resonancia Magnética Nuclear, donde se puede apreciar aumento de la cantidad de líquido en la bursa trocantérica, o incluso en algunos casos, signos de alta intensidad de señal en la región ósea del trocánter mayor (trocanteritis)

Tratamientos para la bursitis de cadera

Tratamiento médico inicial

Generalmente se indica el reposo moderado durante unos 10-15 días y eliminar o modificar las posibles causas que pueden haber provocado este problema. Se recomienda iniciar tratamiento con Antinflamatorios no esteroideos, para disminuir el dolor e inflamación de forma progresiva, pudiendo ser necesarias pautas continuadas durante varias semanas.

Es muy importante iniciar un programa de estiramientos y fortalecimiento específico, sobre todo de la región de la cintilla iliotibial o tensor de la fascia lata, con el fin de disminuir la sobrecarga en la bursa y prevenir la persistencia o reaparición del problema.

Ejercicios de estiramiento para bursitis de cadera

Los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento son quizás una de las partes más importantes en el tratamiento y la prevención de este problema. Sobre todo se encaminan a la disminución progresiva de la fricción del tendón del músculo tensor de la fascia lata sobre el trocánter mayor del fémur. Es importante suplementar estos ejercicios con un programa de fortalecimiento general y potenciación a nivel de cadera y muslo, con fin de conseguir un re equilibrado de los grupos musculares.

Terapia física - rehabilitadora

En ocasiones es recomendable visitar al fisioterapeuta. Los tratamientos complementarios se enfocan sobre todo a la disminución de la inflamación de la bolsa serosa inflamada y a la realización de estiramientos y ejercicios que consigan re-equilibrar progresivamente el balance articular de la cadera y disminuir la fricción en la zona

Entre los tratamientos rehabilitadores más utilizados se encuentran crioterapia, electroterapia, magnetoterapia y diferentes protocolos específicos de tratamiento.

Infiltraciones

La infiltración de un corticoide con anestésico local en la zona suele utilizarse en casos rebeldes o en casos con limitación funcional importante. Varios ensayos clínicos han demostrado que es un procedimiento eficaz y que puede disminuir los síntomas durante periodos prolongados. Tras un seguimiento de 6 meses, el 60% de los pacientes mejoraron tras una única infiltración.

La técnica de infiltración consiste en introducir el corticoide directamente en la bursa inflamada , con el paciente colocado en posición lateral.

Terapia mediante ondas de choque

La terapia mediante ondas de choque está indicada en casos refractarios, que no han dado respuesta a tratamientos previos, fisioterapia, ejercicios, incluso infiltraciones.

Es una técnica de reciente aparición en Fisioterapia, Medicina Deportiva y Traumatología. Se utiliza mediante una sonda aplicada en la piel, penetrando las ondas varios centímetros hacia la lesión. Han mostrado regeneración vascular y regeneración de tejidos, mediante la estimulación de los fibroblastos ( células que promueven la cicatrización ). Ha mostrado resultados muy satisfactorios en entesopatías, remitiendo el dolor crónico a las pocas semanas del inicio de tratamiento.

Tratamiento quirúrgico: Artoscopia de cadera

El tratamiento quirúrgico de la bursitis trocantérica o Trocanteritis suele reservarse para casos refractarios, habitualmente sin mejoría tras un largo periodo de fisioterapia y rebelde a los tratamientos realizados.

La atroscopia en este caso es extraarticular, es decir, no precisa llegar a la articulación de la cadera propiamente dicha, sino que debe centrarse en la región del trocánter mayor y Bursa trocantérica.

El tratamiento se realiza mediante dos pequeños orificios de 2 a 3 milímetros en la región anterolateral del muslo y tiene como objetivo la eliminación del tejido inflamatorio (bursitis), y el desbridamiento local, realizando una técnica denominada bursectomía artroscópica. En ocasiones se debe actual igualmente sobre inserciones musculares del vasto externo, tendón del glúteo o musculatura abductora.

Es una técnica de rápida recuperación, permitiendo caminar con ayuda de bastones desde el primer día.

Eficacia clínica de las diferentes alternativas de tratamiento

En un estudio de revisión de los artículos científicos sobre el tratamiento de la bursitis trocantérica para valorar la eficacia de los diferentes tratamientos. Se revisaron 950 casos de bursitis trocantérica en 24 artículos científicos. Dos estudios evaluaron el tratamiento mediante terapia física, estiramientos, fisioterapia específica o inyecciones de corticosteroides La terapia de ondas de choque de baja energía se evaluó en dos estudios y trece artículos evaluaron el tratamiento quirúrgico para la bursitis trocantérica, realizados por Traumatólogos especialistas en Cadera. Este estudio mostró que un gran porcentaje de pacientes conseguían mejoría mediante técnicas no quirúrgicas ( 49-100% ). Las intervenciones quirúrgicas en casos refractarios fueron superiores al tratamiento no quirúrgico, mediante disminución del dolor ( Escala EVA ) y mejoría funcional ( Escala HARRIS de Cadera ), aunque su resultado dependía de las técnicas quirúrgicas empleadas.

"Mi Compromiso es tu Salud y el Trabajo en Equipo. Intentaré explicarte qué es lo que te ocurre y trabajaremos juntos para resolver el problema. "


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