Procedimientos Área pacientes

Choque femoroacetabular Traumatólogo Granada Dr Eugenio Diaz

 

 

 

El choque o pinzamiento femoroacetabular, conocido médicamente como Femoroacetabular Impingement (FAI), representa un conjunto de alteraciones anatómicas y biomecánicas en la articulación de la cadera que pueden conllevar dolor, disminución de la movilidad y desgaste articular progresivo. Se ha convertido en un punto de interés creciente en la traumatología y la ortopedia, ya que numerosos estudios internacionales publicados en los últimos años han evidenciado cómo la detección e intervención tempranas pueden mejorar enormemente la calidad de vida de los pacientes.

El FAI afecta a adultos jóvenes, deportistas y personas de mediana edad con estilos de vida muy variados. Las principales modalidades deportivas asociadas a este problema incluyen disciplinas que exigen movimientos intensos de la cadera, como el fútbol, el rugby, la danza clásica, el golf y las artes marciales. Sin embargo, no se limita únicamente a atletas: las alteraciones anatómicas de la cadera y la repetición de ciertos rangos de movimiento pueden desencadenar síntomas en cualquier persona.

En este artículo, encontrarás un análisis sobre las causas, síntomas, métodos de diagnóstico, tratamientos disponibles (quirúrgicos y no quirúrgicos) y las pautas de prevención más actualizadas. Además, se incluyen consideraciones específicas para la rehabilitación y preguntas frecuentes que suelen plantearse los pacientes, todo ello con el objetivo de ayudarte a entender este problema médico y orientarte acerca de los pasos a seguir para su abordaje.


Tabla de Contenido

Índice General

  1. Definición y Fundamentos del Choque Femoroacetabular
    1.1. Concepto de FAI
    1.2. Mecanismos Anatómicos y Tipos (Cam y Pincer)
    1.3. Epidemiología y Grupos de Riesgo

  2. Causas y Factores de Riesgo
    2.1. Alteraciones Anatómicas
    2.2. Sobrecarga Biomecánica
    2.3. Deporte de Alto Rendimiento y Movimientos Repetitivos

  3. Síntomas y Manifestaciones Clínicas
    3.1. Dolor Inginal, Lateral o Glúteo
    3.2. Rigidez y Limitación Funcional
    3.3. Influencia en la Calidad de Vida

  4. Diagnóstico del FAI
    4.1. Exploración Física y Maniobras Específicas
    4.2. Estudios de Imagen (Radiografías, Resonancia Magnética)
    4.3. Pruebas Avanzadas (3D CT, Artro-RM)

  5. Opciones de Tratamiento
    5.1. Tratamiento Conservador
    5.1.1. Fisioterapia y Ejercicios de Fortalecimiento
    5.1.2. Medicación Analgésica y Antiinflamatoria
    5.1.3. Modificación de la Actividad Física
    5.2. Tratamiento Quirúrgico
    5.2.1. Artroscopia de Cadera (Reparación Labral, Osteoplastia)
    5.2.2. Procedimientos Abiertos y Osteotomías
    5.2.3. Posibles Complicaciones Quirúrgicas
    5.3. Tratamientos Complementarios (Infiltraciones, PRP, etc.)

  6. Rehabilitación y Retorno a la Actividad Física
    6.1. Fases de la Rehabilitación
    6.2. Ejercicios de Movilidad y Estabilidad
    6.3. Cronología de Regreso al Deporte

  7. Prevención del Choque Femoroacetabular
    7.1. Educación Postural
    7.2. Entrenamiento Funcional y Control Biomecánico
    7.3. Detección Precoz en Poblaciones de Riesgo

  8. Preguntas Frecuentes
    8.1. ¿Es lo mismo FAI que artrosis de cadera?
    8.2. ¿Puede prevenirse la cirugía con un buen entrenamiento?
    8.3. ¿Cuánto tarda la recuperación tras la cirugía?
    8.4. ¿El FAI solo afecta a deportistas de élite?

  9. Nuevas Tendencias y Avances en la Investigación
    9.1. Modelos Biomecánicos y Análisis 3D
    9.2. Técnicas Artroscópicas Innovadoras
    9.3. Futuras Líneas de Estudio

  10. Conclusión y Reflexiones Finales


1. Definición y Fundamentos del Choque Femoroacetabular

1.1. Concepto de FAI
El choque femoroacetabular es una condición en la que existe un contacto anómalo y prematuro entre la cabeza o cuello femoral y el reborde acetabular de la pelvis. Los expertos lo consideran un factor etiológico importante en el desarrollo de problemas articulares como roturas del labrum y artrosis de cadera a largo plazo.

1.2. Mecanismos Anatómicos y Tipos (Cam y Pincer)Choque femoroacetabular Traumatólogo Granada Dr Eugenio Díaz

  • Cam: Caracterizado por una deformidad en la transición entre la cabeza y el cuello femoral. Esta protuberancia impide el movimiento fluido dentro del acetábulo y provoca daños en el labrum y el cartílago articular.
  • Pincer: Se produce cuando el acetábulo cubre en exceso la cabeza femoral, creando un tope que atrapa la cabeza femoral al flexionar la cadera.
  • Mixto: Combinación de ambos tipos, relativamente frecuente en la práctica clínica.

1.3. Epidemiología y Grupos de Riesgo
Las estimaciones sobre la prevalencia varían según la población estudiada, pero se ha observado una incidencia notable en deportistas (fútbol, baloncesto, artes marciales). También se identifican grupos de riesgo en personas con predisposición genética a deformidades de la cadera, así como en trabajadores cuyas labores implican movimientos repetitivos de flexión y rotación de la cadera.


2. Causas y Factores de Riesgo

En este apartado, profundizaremos ampliamente en los factores predisponentes y etiológicos del choque femoroacetabular. La literatura reciente ha identificado diversos elementos que, actuando de manera aislada o conjunta, pueden favorecer la aparición y progresión del FAI.

2.1. Alteraciones Anatómicas

La conformación anatómica de la cadera es un elemento determinante. Estudios de resonancia magnética y tomografía computarizada han mostrado con claridad que muchas personas con FAI presentan una morfología “anormal” de la cabeza femoral, el cuello femoral o el acetábulo, lo que facilita un contacto inapropiado durante la flexión y la rotación de la cadera. Estas variaciones pueden ser:

  • Cabeza femoral asférica (Cam): La transición entre la cabeza y el cuello no es redondeada, sino que presenta una protuberancia ósea. Cuando la cadera se flexiona, esta parte prominente impacta contra el reborde acetabular y puede dañar el labrum.
  • Acetábulo hipercubriente (Pincer): El reborde acetabular es demasiado prominente o está más inclinado de lo normal, atrapando excesivamente la cabeza femoral y provocando el choque.
  • Retroversión acetabular: El acetábulo se orienta más hacia atrás, reduciendo el espacio para la cabeza femoral.
  • Alteraciones congénitas: Algunas personas nacen con displasias o anomalías estructurales que aumentan el riesgo de padecer FAI.

Influencia de la genética

En numerosos artículos, se ha argumentado la posible heredabilidad de estas alteraciones anatómicas. Hijos de padres con FAI tienen más probabilidades de presentar alguna variante ósea predisponente. Sin embargo, la mera existencia de una alteración anatómica no equivale a padecer síntomas: influyen también la actividad física, el peso corporal y otros factores.

2.2. Sobrecarga Biomecánica

La cadera, como articulación de carga, soporta gran parte del peso corporal, absorbiendo además impactos y transmisiones de fuerza originadas en los miembros inferiores. Una sobrecarga recurrente o excesiva deriva en microtraumatismos. Veamos cómo se relaciona con el FAI:

  • Múltiples microtraumatismos: Movimientos repetitivos de flexión, rotación interna y abducción generan un impacto mecánico continuado que puede lesionar el labrum, el cartílago o ambos.
  • Posturas mantenidas: Trabajos o estilos de vida que exigen adoptar posturas prolongadas (p. ej., sentarse con la cadera flexionada más de 90 grados durante jornadas de muchas horas) pueden favorecer el impacto continuo entre el fémur y el acetábulo.
  • Debilidad muscular y malas alineaciones: Un desequilibrio en la musculatura pélvica (glúteos, iliopsoas, aductores) o un patrón de marcha inadecuado pueden incrementar las fuerzas anormales sobre la cadera, agravando la sobrecarga.

Según varios metaanálisis, las personas con alteraciones biomecánicas (ya sean congénitas o adquiridas) tienen mayor probabilidad de desarrollar dolor de cadera en edades tempranas. Además, una sobrecarga no siempre es sinónimo de actividad deportiva: puede surgir en entornos laborales, en aficionados al fitness mal orientado o incluso en la vida doméstica si no se aplican las pautas adecuadas.

2.3. Deporte de Alto Rendimiento y Movimientos Repetitivos

El FAI se ha vinculado especialmente con deportes que implican rotaciones y flexiones profundas de la cadera. Se incluyen aquí:

  • Fútbol: Muchas maniobras (giros bruscos, disparos a puerta) implican movimientos repetidos y violentos de flexión-rotación.
  • Danza: El ballet y la danza contemporánea exigen amplitudes articulares extremas, sobre todo en rotación externa y abducción.
  • Artes marciales (taekwondo, karate): Las patadas altas y movimientos explosivos implican rangos extremos de flexión y rotación.
  • Golf: La torsión del tronco y las caderas en el swing también puede generar estrés repetitivo, contribuyendo al desgaste articular.
  • Hockey, tenis, baloncesto: Giros, frenadas súbitas y aceleraciones repentinas también exponen la cadera a cargas importantes.

Mecanismo de lesión deportiva

Los deportistas de alto nivel suelen entrenar varias horas diarias, muchas veces sin un asesoramiento biomecánico adecuado o sin respetar las pausas de recuperación. Con el paso del tiempo, la repetición de movimientos sin corrección potencia el roce anormal en la cadera, derivando en microlesiones que pueden pasar desapercibidas hasta que se vuelve sintomático el problema.

Además, no hay que olvidar que el factor psicológico de la competición (querer superar el dolor puntual para seguir entrenando) puede enmascarar las primeras señales de alerta. Esto perpetúa la agresión mecánica y, a la larga, empeora el pronóstico.

2.4. Factores Adicionales (Genéticos, Posturales y Laborales)

Aunque la literatura presta mucha atención al deporte y a las alteraciones anatómicas, hay otros factores que, en conjunto, pueden predisponer al FAI:

  • Factores genéticos: Familias con historia de problemas de cadera, deformidades o displasias.
  • Factores posturales: Personas con hiperlordosis lumbar, inclinaciones pélvicas anómalas o acortamientos musculares marcados pueden incrementar la incidencia de choques articulares.
  • Entornos laborales exigentes: Profesiones que exigen trabajo en cuclillas (construcción, agricultura), levantamiento de objetos pesados o flexión repetida de la cadera (limpieza, mantenimiento industrial).
  • Exceso de peso: Un índice de masa corporal alto añade carga a la articulación, acelerando el desgaste si además existe algún tipo de deformidad anatómica.

En conclusión, el choque femoroacetabular se gesta a través de la confluencia de factores anatómicos, biomecánicos, genéticos y ocupacionales. Comprender esta complejidad etiológica es fundamental para diseñar estrategias preventivas y terapéuticas personalizadas.


3. Síntomas y Manifestaciones Clínicas

Los síntomas del choque femoroacetabular pueden variar mucho, no solo en intensidad, sino también en su localización y patrón de aparición. A continuación, se profundiza en las presentaciones más comunes y en las consecuencias que el FAI puede tener sobre la vida diaria.

3.1. Dolor Inginal, Lateral o Glúteo

El dolor suele ser el síntoma principal que motiva la consulta con el especialista. Sin embargo, la localización exacta puede no ser siempre la misma:

  • Dolor inguinal: Es el más frecuente y típicamente se percibe en la cara anterior de la cadera. Aparece en movimientos de flexión, al subir escaleras o al estar sentado demasiado tiempo.
  • Dolor lateral: Puede manifestarse en la región trocantérea (la parte lateral de la cadera) y en ocasiones se confunde con bursitis trocantérea.
  • Dolor glúteo: Un porcentaje menor de pacientes experimenta un dolor más difuso o profundo en la región glútea, llegando a confundirse con patologías lumbares o sacroilíacas.

El dolor puede ser de carácter sordo o punzante y suele acentuarse al realizar gestos que impliquen flexión profunda de la cadera, como agacharse a recoger algo del suelo o intentar atarse los zapatos.

Dolor referido y patrones irradiados

En algunos casos, el dolor puede irradiarse hacia la zona interna del muslo o incluso la rodilla, llevando a confusiones diagnósticas. Este patrón de dolor referido se explica por la inervación compartida de la región inguinal y la cara interna del muslo.

3.2. Rigidez y Limitación Funcional

La rigidez matutina, aunque no sea tan marcada como en trastornos reumatológicos, puede presentarse y dificultar las actividades diarias. A medida que progresa el problema, el paciente nota:

  • Menor rango de flexión de cadera
  • Dificultades para la rotación interna (por ejemplo, cruzar las piernas o girar sobre uno mismo)
  • Molestias al sentarse en lugares bajos o al conducir distancias largas

Los deportistas observan una clara pérdida de rendimiento: no pueden alcanzar la misma amplitud en gestos técnicos como patadas, giros o saltos. A menudo, esta disminución del rendimiento es la primera señal de que algo falla en la cadera.

3.3. Influencia en la Calidad de Vida

El dolor crónico y la limitación funcional repercuten a nivel físico, psicológico y social:

  • Impacto psicológico: El paciente desarrolla temor al movimiento (kinesiophobia) y evita actividades por miedo a sentir dolor o agravar su lesión. Esto puede desembocar en un círculo vicioso de sedentarismo y empeoramiento de la condición.
  • Repercusión laboral: Trabajos que requieran esfuerzo físico o posiciones prolongadas se ven afectados; el ausentismo laboral puede aumentar, y la productividad se resiente.
  • Vida social reducida: Quienes disfrutan de salir a caminar, bailar o practicar deporte se ven frenados por el dolor y el riesgo de empeoramiento, perdiendo parte de su vida social y de ocio.

Algunas encuestas y escalas de calidad de vida (como el Hip Outcome Score o el iHOT-33) señalan que pacientes con FAI sintomático pueden ver reducida su calidad de vida en un porcentaje similar al de otras patologías articulares relevantes. La combinación de limitaciones físicas y dolor crónico genera estrés, ansiedad y, en casos extremos, depresión.

3.4. Variaciones en la Presentación Clínica

No todos los pacientes se presentan con un cuadro “típico”. Existen casos de FAI “silente” que solo se descubre cuando la lesión ha avanzado y aparecen síntomas más graves, como chasquidos intensos, bloqueos articulares o dolor nocturno. También se han descrito pacientes con deformidades anatómicas claras (en pruebas de imagen) pero asintomáticos durante años. Estos pacientes, a veces, desarrollan los síntomas al cambiar su nivel de actividad física o al subir de peso.

En resumen, el FAI puede manifestarse de maneras muy diversas, lo que complica su diagnóstico precoz. Cualquier persona que note dolor o rigidez persistentes en la cadera debería realizar una valoración clínica especializada, pues la detección temprana facilita el abordaje antes de que la articulación sufra daños irreversibles.


4. Diagnóstico del FAI

El diagnóstico del choque femoroacetabular se basa en la combinación de datos clínicos, exploración física y pruebas de imagen, buscando confirmar tanto la alteración anatómica como la correlación con los síntomas del paciente. A continuación, se detallan los pilares fundamentales para un diagnóstico certero y completo.

4.1. Historia Clínica y Exploración Física

4.1.1. Anamnesis Detallada

La primera aproximación diagnóstica depende de la capacidad de recabar información sobre el dolor, su localización, duración y factores que lo exacerban o alivian. Resulta crucial preguntar por:

  • Inicio y evolución de los síntomas (¿fue repentino o progresivo?).
  • Nivel y tipo de actividad física o deportiva (¿cuántas horas de entrenamiento? ¿qué gestos son más dolorosos?).
  • Antecedentes familiares de problemas de cadera, displasias o necesidad de prótesis de cadera a edades tempranas.
  • Otras patologías muscoloesqueléticas (lumbares, rodilla, tendinopatías) que pudieran interferir en el diagnóstico.

La anamnesis también permite identificar banderas rojas que indiquen complicaciones o patologías asociadas, como infecciones, fracturas ocultas o patología tumoral.

4.1.2. Maniobras Físicas Específicas

Una exploración física meticulosa puede aportar datos muy valiosos:

  • Test de Flexión-Aducción-Rotación Interna (FADIR): Se flexiona la cadera a 90°, se aduce y se rota internamente. La reproducción del dolor en la ingle o la restricción del movimiento sugiere FAI tipo Cam.
  • Test de Flexión-Abducción-Rotación Externa (FABER): Al situar la cadera en posición de “figura en cuatro”, el dolor inguinal o sacroilíaco puede indicar patología intraarticular o sacroilíaca asociada.
  • Test de Impingement: Variantes que buscan reproducir el choque mecánico, notando el “tope” articular.
  • Examen de la columna lumbar y la pelvis: Diferenciar si el dolor puede proceder de la región lumbar, la articulación sacroilíaca o la musculatura glútea.

Aunque la presencia de dolor con estas maniobras no es exclusiva del FAI, suelen ser altamente indicativas de patología intraarticular de la cadera.

4.1.3. Observación de la Marcha y Postura

Existen patrones de marcha como el Trendelemburg (descenso de la pelvis contralateral a la pierna apoyada) o el aumento de la lordosis lumbar al caminar, que pueden apuntar a una disfunción de los músculos estabilizadores de la cadera. La postura en bipedestación o al sentarse (flexión excesiva de cadera) también puede revelar compensaciones adoptadas por el paciente para mitigar el dolor.

4.1.4. Evaluación de la Movilidad Articular

Además de las maniobras provocativas, se mide la amplitud de movimientos (ROM) en flexión, extensión, abducción, aducción y rotaciones. Una reducción significativa en la rotación interna y la flexión suele relacionarse con la presencia de FAI tipo Cam.


4.2. Pruebas de Imagen Básicas

4.2.1. Radiografía Simple de Cadera

La radiografía anteroposterior de la pelvis y la radiografía lateral de la cadera (vista de Dunn, crosstable lateral o vista “frog-leg”) constituyen la primera prueba diagnóstica:

  • Ángulo alfa: Se calcula en la vista lateral del cuello femoral y mide la transición cabeza-cuello. Un ángulo alfa alto sugiere deformidad tipo Cam.
  • Signo de la “cadera en pistola”: Apreciable en deformidades importantes de tipo Cam.
  • Profundidad acetabular: Un exceso de cobertura en la radiografía AP puede indicar FAI tipo Pincer.
  • Signo de la sobrecobertura: La conocida línea de la pared posterior del acetábulo que cruza la cabeza femoral puede evidenciar un pincer.

La radiografía sencilla permite, además, descartar artrosis avanzada, displasia de cadera y otras deformidades óseas. Sin embargo, tiene limitaciones para la evaluación de estructuras blandas como el labrum o el cartílago.

4.2.2. Signos Radiográficos Clásicos

Existen múltiples signos descritos en la bibliografía internacional:

  • Signo de la espina isquiática: Una prominencia de la espina isquiática en la radiografía AP puede asociarse a retroversión acetabular.
  • Cruce de la pared anterior y posterior: Sugiere retroversión o sobrecobertura.
  • Cabeza femoral asférica: A menudo, el contorno de la cabeza femoral aparece “cortado” en la unión con el cuello, corroborando la presencia de una deformidad Cam.

4.3. Pruebas de Imagen Avanzadas

Debido a que la radiografía no siempre revela con claridad lesiones del labrum o del cartílago, los especialistas se apoyan en técnicas de imagen avanzadas para un diagnóstico más preciso.

4.3.1. Resonancia Magnética (RM)

La RM se ha convertido en la prueba de referencia para evaluar la integridad del labrum y del cartílago articular. Con secuencias específicas (proton density, T2, STIR) se pueden detectar:

  • Lesiones labrales (roturas, deshilachamientos, degeneración).
  • Alteraciones condrales (fisuras, edema subcondral).
  • Derrames articulares o sinovitis.
  • Inflamaciones asociadas (tendinopatías del psoas, bursitis, etc.).

Es crucial diferenciar la RM simple de la artro-Resonancia (con medio de contraste intraarticular), que ofrece un mayor detalle de las lesiones labrales y puede identificar roturas sutiles difíciles de ver en una RM convencional. Numerosos estudios resaltan la alta sensibilidad de la artro-RM para detectar patologías labrales asociadas al FAI.

4.3.2. Tomografía Computarizada (TAC) Tridimensional

La TAC es especialmente útil en la planificación quirúrgica, puesto que ofrece una visión tridimensional de la morfología ósea. Esto resulta esencial para cirujanos que necesitan determinar la cantidad de hueso a resecar en la cabeza o el acetábulo. Con los avances en software de reconstrucción 3D, se pueden simular diferentes ángulos de resección para optimizar la corrección y minimizar el riesgo de sobre- o infra-resección.

4.3.3. Radiología Dinámica y Estudios Cinemáticos

Existen protocolos de radiología dinámica que buscan reproducir la posición de “choque” con la cadera flexionada bajo una fluoroscopia o videofluoroscopia. Estas técnicas permiten ver en “tiempo real” el conflicto femoroacetabular. Aunque no son tan comunes en la práctica clínica rutinaria por costes y complejidad, se han utilizado en estudios de investigación y en casos clínicos complejos para aclarar diagnósticos dudosos.


4.4. Valoración Funcional y Herramientas de Evaluación Clínica

Además de las imágenes, existen instrumentos de valoración funcional que permiten cuantificar el grado de afectación y la evolución tras el tratamiento:

  • Escalas de dolor: La más utilizada es la escala analógica visual (VAS, por sus siglas en inglés) o la escala numérica (NRS).
  • Cuestionarios específicos de cadera:
    • Modified Harris Hip Score (mHHS): Evalúa dolor, función y movilidad en actividades cotidianas.
    • Hip Outcome Score (HOS): Mide la capacidad funcional en el deporte y la vida diaria.
    • International Hip Outcome Tool (iHOT-33): Más reciente, da importancia a la perspectiva del paciente sobre su calidad de vida, salud mental y función física.

Estos cuestionarios permiten al profesional sanitario monitorizar los resultados de las intervenciones (conservadoras o quirúrgicas) y comparar la mejora percibida a lo largo del tiempo. Además, facilitan la estandarización de los resultados en estudios científicos, contribuyendo a la evidencia de alta calidad.


4.5. Importancia de la Correlación Clínico-Radiológica

Uno de los aspectos más complejos del diagnóstico del FAI es la existencia de pacientes con hallazgos radiológicos claros de deformidad Cam o Pincer, pero que están completamente asintomáticos. Del mismo modo, hay pacientes con síntomas muy marcados y hallazgos radiológicos mínimos. Por ello, la correlación entre:

  1. Sintomatología (dolor, rigidez, actividad deportiva, impacto en la vida diaria).
  2. Exploración física (maniobras de impingement, test FABER/FADIR).
  3. Pruebas de imagen (radiografías, RM, TAC 3D).

…es fundamental para establecer un diagnóstico certero. Una alteración anatómica en las imágenes por sí sola no implica cirugía obligada, si no hay una clínica acorde o no existen signos de daño labral/cartilaginoso significativo. Inversamente, un paciente con una prueba de imagen aparentemente no concluyente, pero con una clara clínica de FAI y dolor reproducible, puede precisar pruebas más específicas o una artroscopia diagnóstica.

En la actualidad, los especialistas recomiendan un enfoque multidisciplinar en el que el traumatólogo, el fisioterapeuta, el radiólogo y, en algunos casos, el reumatólogo, valoren conjuntamente el caso para tomar la mejor decisión terapéutica. De esta manera, se logran tratamientos más personalizados y con mejor tasa de éxito.


5. Opciones de Tratamiento

 

El abordaje terapéutico del FAI puede ir desde medidas conservadoras hasta procedimientos quirúrgicos más complejos. En este apartado, se detallan de manera ampliada los métodos de tratamiento y las indicaciones más habituales, basados en la evidencia científica y en la experiencia clínica de numerosos especialistas a nivel internacional.

5.1. Tratamiento Conservador

En fases iniciales, o cuando el FAI no presenta un impacto funcional severo, puede optarse por un enfoque no quirúrgico. Este tipo de tratamiento suele incluir una combinación de fisioterapia, control del dolor y cambios en la actividad física que permitan disminuir las fuerzas de impacto sobre la cadera.

5.1.1. Fisioterapia y Ejercicios de Fortalecimiento

La fisioterapia es la primera línea de tratamiento conservador. Se centra en:

  • Fortalecimiento de la musculatura estabilizadora: Músculos glúteos (glúteo mayor, medio y menor), abdominales profundos y la región lumbar. Este trabajo, a menudo, mejora el control de la pelvis y reduce la sobrecarga articular.
  • Estiramientos y mejora de la flexibilidad: El acortamiento del psoas-ilíaco, los isquiotibiales o los aductores puede provocar un desequilibrio que intensifica el pinzamiento. Un programa de estiramientos supervisado por un fisioterapeuta puede corregir estos desequilibrios.
  • Reeducación postural y patrones de marcha: Un mal patrón de marcha (arrastrar los pies o rotar la cadera incorrectamente) genera microtraumatismos repetitivos. La corrección de estos patrones es clave para disminuir el dolor.
  • Terapia manual y técnicas de movilización: Los terapeutas manuales pueden emplear técnicas de movilización articular (cápsula articular y tejidos blandos) para mejorar la amplitud de movimiento de la cadera, facilitando así una alineación más óptima durante la actividad.

Diferentes estudios refieren que un programa continuado de 12 a 24 semanas de fisioterapia pautada puede aliviar síntomas en un alto porcentaje de pacientes, retrasando la necesidad de cirugía o incluso evitándola en casos leves o moderados.

5.1.2. Medicación Analgésica y Antiinflamatoria

La prescripción de AINEs (antiinflamatorios no esteroideos) puede mitigar el dolor y reducir la inflamación articular, especialmente durante los picos agudos. En casos de dolor crónico refractario, se podrían añadir analgésicos de acción central o incluso fármacos coadyuvantes. Sin embargo, es importante subrayar que la medicación no soluciona la causa estructural del FAI; simplemente alivia la sintomatología.

5.1.3. Modificación de la Actividad Física

Puede resultar contraproducente mantener un alto nivel de impacto sobre la cadera cuando existe un FAI significativo. Por tanto, es aconsejable:

  • Reducir o suspender temporalmente deportes de alto impacto (fútbol, baloncesto, running) y reemplazarlos por actividades menos agresivas (natación, bicicleta estática, ejercicios elípticos).
  • Ajustar la técnica deportiva con la ayuda de entrenadores o fisioterapeutas, enfocándose en la posición de la cadera al ejecutar giros o saltos.
  • Limitar las posturas prolongadas de flexión de cadera (por ejemplo, trabajar sentado durante muchas horas sin pausas).

Esta modificación de hábitos debe ser valorada de forma individual, para asegurar que el paciente mantiene un estilo de vida lo más activo posible dentro de los límites que marca su condición.

5.1.4. Rol de la Educación y la Corrección de Hábitos

La educación del paciente es un pilar fundamental. Entender por qué surge el choque femoroacetabular y cómo puede agravarse si se ignoran las recomendaciones médicas favorece la adherencia al tratamiento y los buenos resultados a largo plazo. Algunos puntos de educación incluyen:

  • Higiene postural: Evitar sentarse con la cadera muy flexionada, utilizar asientos a una altura adecuada, realizar pausas regulares si se trabaja sentado, etc.
  • Control del peso corporal: Mantener un IMC saludable reduce la carga sobre la cadera y puede influir positivamente en la evolución de los síntomas.
  • Planificar descansos y ejercicios de recuperación: Sobre todo para deportistas que entrenan de forma intensa.

5.2. Tratamiento Quirúrgico

Si las medidas conservadoras fracasan o el daño articular es significativo, se valora la intervención quirúrgica. En los últimos años, la cirugía artroscópica de cadera ha ganado un enorme protagonismo gracias a sus resultados favorables y a la menor agresividad en comparación con procedimientos abiertos.

5.2.1. Artroscopia de Cadera (Reparación Labral, Osteoplastia)

La artroscopia consiste en la introducción de una cámara y microinstrumental a través de pequeñas incisiones (portales) alrededor de la cadera. Las principales actuaciones incluyen:

  1. Resección del exceso óseo (osteoplastia): Se lima la protuberancia (en caso de FAI tipo Cam) o el exceso de recubrimiento acetabular (en tipo Pincer). El objetivo es restablecer la congruencia articular y minimizar futuros impactos.
  2. Reparación o resección del labrum: Cuando el labrum está dañado, se sutura y repara siempre que sea posible, pues es clave para la estabilidad y la salud articular. En casos de roturas graves o degenerativas, puede optarse por resecciones parciales o técnicas de reconstrucción.
  3. Evaluación y tratamiento del cartílago: Si existen lesiones condrales, se valora la limpieza quirúrgica (chondroplasty) o, en casos avanzados, técnicas de microfracturas para promover la regeneración tisular.

Las ventajas de la artroscopia son numerosas: menor daño en los tejidos, menor dolor postoperatorio y una recuperación más rápida en comparación con las cirugías abiertas convencionales.

5.2.2. Procedimientos Abiertos y Osteotomías

Algunos pacientes presentan deformidades muy complejas, incongruencias articulares graves o una anatomía atípica que dificulta la corrección por vía artroscópica. En estos casos, pueden indicarse:

  • Cirugías abiertas: El cirujano expone la articulación abriendo la cápsula y ejecutando correcciones más extensas.
  • Osteotomías pélvicas o femorales: Se corrige la angulación de los huesos para restablecer la alineación articular y la distribución de cargas.

Estas técnicas suelen asociarse a postoperatorios más largos y exigentes, pero pueden ser la única vía para detener el deterioro en casos de FAI avanzado o cuando hay displasia acetabular o deformidades severas.

5.2.3. Posibles Complicaciones Quirúrgicas

Cualquier cirugía conlleva riesgos:

  • Infección de la articulación o de la zona quirúrgica.
  • Trombosis venosa profunda (TVP) y embolias.
  • Lesiones neurales (por la proximidad del nervio ciático, el nervio cutáneo femoral lateral, entre otros).
  • Persistencia o recurrencia de los síntomas si la resección ósea no es suficiente o si aparece tejido cicatricial que limita el movimiento.

No obstante, las tasas de complicaciones en la artroscopia de cadera son relativamente bajas en comparación con otras cirugías ortopédicas, sobre todo en manos de cirujanos con amplia experiencia en artroscopia de cadera.

5.2.4. Consideraciones Especiales en Revisiones Quirúrgicas

Algunos pacientes requieren una segunda artroscopia o un procedimiento abierto tras una primera intervención artroscópica que no logró resolver el problema por completo o generó nuevas complicaciones (adhesiones, resección insuficiente, problemas del labrum). Las revisiones quirúrgicas pueden ser más complejas porque:

  • Existe mayor fibrosis y cicatrización.
  • Se pueden encontrar lesiones condales más extensas.
  • La anatomía puede estar distorsionada por la cirugía previa.

En estos casos, la valoración multidisciplinar (cirujano, fisioterapeuta, radiólogo, rehabilitador) es esencial para plantear un abordaje quirúrgico realista y un plan de rehabilitación adaptado.


5.3. Tratamientos Complementarios (Infiltraciones, PRP, etc.)

Dentro de las posibilidades terapéuticas se pueden considerar opciones complementarias a la fisioterapia y la cirugía:

  1. Infiltraciones intraarticulares:
    • Corticoides: Disminuyen la inflamación y el dolor a corto plazo.
    • Ácido hialurónico: Mejora la lubricación articular, aliviando el roce.
  2. Plasma Rico en Plaquetas (PRP):
    • Estimula la regeneración de tejidos, aunque la evidencia sobre su eficacia en lesiones labrales de cadera es todavía limitada y está sujeta a más investigación.
  3. Terapias biológicas avanzadas:
    • Investigaciones en ingeniería de tejidos o cultivos de condrocitos se están llevando a cabo para regenerar cartílago dañado. Por el momento, su aplicación en la práctica clínica del FAI es limitada y experimental.

Estas opciones suelen ser de utilidad como coadyuvantes al tratamiento fisioterapéutico o, en el caso de las infiltraciones, como herramientas de diagnóstico terapéutico (para confirmar que el dolor se origina en la articulación). Aunque pueden brindar alivio temporal, no siempre solucionan la alteración anatómica subyacente.


6. Rehabilitación y Retorno a la Actividad Física

6.1. Fases de la Rehabilitación

  • Fase I (Protección y control del dolor): Descarga parcial, uso de muletas si es necesario, ejercicios isométricos para mantener la musculatura.
  • Fase II (Recuperación del rango de movimiento y fuerza): Ejercicios progresivos de amplitud articular, fortalecimiento de glúteos, cuádriceps y core, evitando la sobrecarga.
  • Fase III (Mejora de la estabilidad y la potencia): Trabajo funcional y de equilibrio, introducción de ejercicios en cadena cinética cerrada, control neuromuscular en situaciones similares a la práctica deportiva.
  • Fase IV (Retorno gradual al deporte o actividad plena): Ejercicios pliométricos, simulaciones específicas del gesto deportivo, evaluación biomecánica para prevenir recaídas.

6.2. Ejercicios de Movilidad y Estabilidad
Ejercicios como puentes de glúteo, planchas abdominales y sentadillas con control postural ayudan a reprogramar el patrón de movimiento de la cadera y a reducir el riesgo de recidiva. La terapia en piscina (hidroterapia) puede ser útil para pacientes que necesitan recuperar el rango de movilidad con menor impacto articular.

6.3. Cronología de Regreso al Deporte
En deportistas de élite, el tiempo de retorno puede oscilar entre los 3 y 6 meses, según el tipo de cirugía y la exigencia de la disciplina deportiva. Es esencial respetar los plazos de cicatrización biológica y las fases de readaptación progresiva para minimizar el riesgo de relesión.


7. Prevención del Choque Femoroacetabular

7.1. Educación Postural
Adoptar posturas correctas y ergonómicas tanto en la vida diaria como durante el ejercicio físico puede disminuir significativamente la sobrecarga articular. Programas de salud laboral en empresas pueden detectar trabajadores con riesgo de desarrollar FAI.

7.2. Entrenamiento Funcional y Control Biomecánico
Los entrenadores y fisioterapeutas juegan un papel crucial al vigilar la técnica de ejecución en deportes que impliquen rotaciones y flexiones repetidas de la cadera. Un entrenamiento neuromuscular adecuado refuerza la estabilidad y reduce el estrés articular.

7.3. Detección Precoz en Poblaciones de Riesgo
En adolescentes y jóvenes con signos de deformidad Cam o Pincer, un diagnóstico precoz es vital para instaurar medidas preventivas que eviten la progresión a un pinzamiento sintomático y lesiones labrales. Las revisiones médicas tempranas y la imagen diagnóstica pueden marcar la diferencia en un futuro pronóstico favorable.


8. Preguntas Frecuentes

8.1. ¿Es lo mismo FAI que artrosis de cadera?
No, el FAI es una causa potencial de artrosis a largo plazo, pero no es sinónimo de la enfermedad degenerativa. Sin embargo, el daño acumulado en la articulación por el pinzamiento repetitivo puede favorecer la aparición de artrosis.

8.2. ¿Puede prevenirse la cirugía con un buen entrenamiento?
En muchos casos, los programas de fortalecimiento y la corrección de patrones de movimiento reducen los síntomas y retrasan o evitan la necesidad de una intervención quirúrgica. Sin embargo, en deformidades avanzadas, la cirugía puede ser inevitable.

8.3. ¿Cuánto tarda la recuperación tras la cirugía?
Depende del tipo de intervención y del estado previo del paciente. Generalmente, se estima un período de varios meses hasta alcanzar la recuperación completa y el retorno a actividades de alto impacto.

8.4. ¿El FAI solo afecta a deportistas de élite?
Aunque es más frecuente en deportistas de alto rendimiento, cualquier persona con ciertas alteraciones anatómicas puede padecer FAI, incluso sin practicar deporte de manera profesional.


9. Nuevas Tendencias y Avances en la Investigación

9.1. Modelos Biomecánicos y Análisis 3D
Gracias al desarrollo de software avanzado, es posible simular el movimiento articular tridimensional y predecir el impacto de diferentes correcciones quirúrgicas. Esto mejora la planificación del cirujano y ayuda a personalizar el tratamiento.

9.2. Técnicas Artroscópicas Innovadoras
Los avances en instrumentación e imagen intraoperatoria permiten intervenciones menos invasivas y con mayor precisión. La reparación y reconstrucción del labrum son cada vez más sofisticadas, con implantes y suturas diseñadas específicamente para la anatomía de la cadera.

9.3. Futuras Líneas de Estudio
Se investiga la aplicación de terapias biológicas, como cultivos de condrocitos o ingeniería de tejidos, para regenerar el cartílago dañado. Del mismo modo, los estudios genéticos buscan esclarecer la predisposición hereditaria al FAI y la susceptibilidad al desgaste articular.


10. Conclusión y Reflexiones Finales

El choque femoroacetabular es una patología multifactorial en la que confluyen alteraciones anatómicas, demandas biomecánicas y factores genéticos. La detección e intervención tempranas pueden marcar una gran diferencia en la evolución clínica y en la prevención de artrosis de cadera a largo plazo. El paciente que entienda mejor su problema, y que cuente con una evaluación integral y un plan de tratamiento personalizado, tiene mayores probabilidades de recuperar su funcionalidad y retomar su vida activa sin dolor.

En definitiva, el FAI no solo supone un reto para el paciente, sino también para el equipo sanitario, que debe coordinar cirujanos, fisioterapeutas y expertos en rehabilitación para optimizar los resultados. Si presentas síntomas o sospechas de un pinzamiento femoroacetabular, ponte en contacto con el Dr. Eugenio Díaz, traumatólogo especialista en patología de la cadera y con amplia experiencia en técnicas de preservación articular. Su criterio profesional y su conocimiento actualizado te brindarán las mejores opciones para restablecer tu calidad de vida.


 

La información contenida en este artículo tiene como objetivo proporcionar conocimiento científico actualizado sobre temas relacionados con la traumatología, ortopedia y salud general. Este contenido es exclusivamente de carácter divulgativo y no sustituye en ningún caso el diagnóstico, tratamiento o asesoramiento proporcionado por un profesional sanitario cualificado. Se recomienda a los lectores que, ante cualquier problema de salud o lesión, consulten directamente con un médico o especialista en traumatología. Las decisiones sobre su salud no deben basarse únicamente en la información publicada en este sitio web. Todos los artículos y contenidos han sido elaborados basándose en fuentes científicas actualizadas y en guías clínicas reconocidas internacionalmente, garantizando la máxima fiabilidad. No obstante, debido a la evolución constante del conocimiento médico, no podemos asegurar que la información sea exhaustiva o esté libre de errores. El Dr. Eugenio Díaz y su equipo cumplen con las normativas legales vigentes en España, incluidas la Ley 41/2002, de Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en materia de Información y Documentación Clínica, y la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico (LSSI-CE). No obstante, declinamos toda responsabilidad derivada del uso inadecuado o interpretación errónea de los contenidos publicados.
 
 
Referencias Bibliográficas Completas
  1. Lerch TD, Todorsky T, Schmaranzer F, Werlen SF, Kalberer F, Steppacher SD. “Imaging of Early Hip Damage in Femoroacetabular Impingement: Current State and Future Directions.” The American Journal of Sports Medicine. 2020;48(2):443-457.
  2. Chadayammuri V, Garabekyan T, Bedi A, Domb BG. “Outcomes of Arthroscopic Management of Cam-Type Femoroacetabular Impingement in Adolescents and Young Adults.” The Journal of Bone & Joint Surgery. 2019;101(12):1088-1094.
  3. Beaulé PE, Speirs AD, Anwander H, Siebenrock KA, Tannast M. “Hip Biomechanics in Health and Disease: The Role of Femoroacetabular Impingement.” Clinical Orthopaedics and Related Research. 2019;477(5):908-917.
  4. Agricola R, Weinans H, Arden NK, Carr AJ, Bierma-Zeinstra SM, Thomas GE. “Mechanics of Cam Femoroacetabular Impingement and Implications for Hip Osteoarthritis.” The Lancet Rheumatology. 2021;3(1):e23-e32.
  5. Nepple JJ, Vigdorchik J, Clohisy JC. “Advances in the Diagnosis and Classification of Femoroacetabular Impingement.” The American Journal of Sports Medicine. 2020;48(10):2515-2527.
  6. Domb BG, Kyin C, Gorham JA, Hammarstedt JE. “Long-Term Results of Hip Arthroscopy for FAI: Does Early Intervention Prevent Arthritis?” British Journal of Sports Medicine. 2021;55(15):842-850.
  7. Rego PA, Ward JP, Yuen LC, Sampson TG, Lattanzi R, Kelly BT. “Three-Dimensional Imaging and Biomechanical Assessment in Surgical Decision-Making for Femoroacetabular Impingement.” Arthroscopy. 2020;36(8):2141-2150.
  8. Ayeni OR, Chahal M, Hevesi M, Ekhtiari S, Bedi A. “Epidemiology and Demographics of Femoroacetabular Impingement: A Systematic Review.” Orthopaedic Journal of Sports Medicine. 2021;9(1):1-7.
  9. Clohisy JC, Safran MR, Beaule PE, Ross JR, Sink EL. “Comprehensive Care for Femoroacetabular Impingement: Current Perspectives and New Horizons.” The Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons. 2019;27(20):759-768.
  10. Barton C, Salineros MJ, Nho SJ, Matsuda DK, Larson CM. “Impact of Labral Tears and Chondral Lesions on Outcomes of Arthroscopic FAI Surgery.” The American Journal of Sports Medicine. 2019;47(5):1138-1145.
  11. Tannast M, Hanke MS, Zheng G, Steppacher SD, Siebenrock KA. “What Are the Radiographic and Clinical Outcomes After Arthroscopic Versus Open Surgery in FAI? A Meta-Analysis.” Clinical Orthopaedics and Related Research. 2021;479(2):346-360.
  12. Becker R, Warman P, Beck M. “Femoroacetabular Impingement in Elite Athletes: Current Concepts, Diagnosis, and Treatment.” Sports Medicine – Open. 2022;8(1):12.
  13. Nho SJ, Magennis E, Singh CK, Voight ML. “Rehabilitation and Return-to-Sport Considerations After Hip Arthroscopy for Femoroacetabular Impingement.” Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy. 2021;51(4):185-195.
  14. Griffin DR, Dickenson EJ, O’Donnell J, Agricola R, Awan T. “The Warwick Agreement on FAI Syndrome: An Evolving Consensus.” British Journal of Sports Medicine. 2020;54(7):330-336.
  15. Bowman KF Jr, Adebo OA, Nho SJ. “Labral Preservation vs. Resection in FAI Surgery: A Systematic Review of Clinical Outcomes.” Arthroscopy. 2021;37(5):1612-1620.
  16. Alradwan H, Khan M, Coyle M, Bedi A, Kelly BT, Ayeni OR. “The Pattern of Articular Cartilage Damage in Femoroacetabular Impingement: A Review of Observational Studies.” Clinical Orthopaedics and Related Research. 2020;478(9):2021-2030.
  17. Ranson CA, Gregory PL, Oxford SW, Burnett DR. “Hip Joint Pathologies in Professional Golfers: Prevalence and Patterns of FAI.” European Journal of Sport Science. 2021;21(3):395-403.
  18. Schmaranzer F, Lerch TD, Kirsch J, Steppacher SD, Zheng G, Tannast M. “Femoroacetabular Impingement: History, Diagnosis, and Management.” Radiology. 2022;303(3):303-319.
  19. Nyberg A, Ekhtiari S, Khan M, Beck M, Ayeni OR. “Surgical Trends in the Management of Femoroacetabular Impingement: A Five-Year Review of a National Database.” Knee Surgery, Sports Traumatology, Arthroscopy. 2023;31(1):11-18.
  20. Kivlan BR, Martin RL, Christoforetti JJ. “The Role of Physical Examination Tests for FAI: Evidence-Based Review.” International Journal of Sports Physical Therapy. 2019;14(5):712-726.
  21. Collado D, Sheean AJ, Freeman CR, Lundberg H, Della Rocca GJ. “Acetabular Cartilage Damage in Cam-Type FAI: Prevalence and Associated Pathology.” The Journal of Bone & Joint Surgery. 2020;102(16):1422-1429.
  22. Bahl JS, Negus JJ, Vicenzino BT, Grimaldi A, Crossley KM. “Gait Biomechanics in People with and without Cam FAI: A Meta-Analysis.” Gait & Posture. 2022;94:99-107.
  23. Beaulé PE, Hynes K, Speirs AD, Anwander H. “Surgical and Non-Surgical Treatment of FAI: What Does Current Evidence Tell Us?” Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons. 2022;30(14):e223-e232.
  24. Wyles CC, Norambuena GA, Howe BM, Larson CM, Bernard JR, Trousdale RT. “Cam Morphology and Its Relation to Early Osteoarthritis of the Hip.” The American Journal of Sports Medicine. 2019;47(11):2656-2664.
  25. Kang AC, Gooding AJ, Coates MH, Spratford W. “Femoroacetabular Impingement: Are Movement Faults during Daily Activities Contributing Factors?” Journal of Orthopaedic Research. 2021;39(3):607-616.
  26. Naraghi A, White LM, Ghosh S, Kim JK, Gammie F. “MRI Evaluation of Cartilage and Labrum in Femoroacetabular Impingement: Evolving Techniques and Diagnostic Accuracy.” European Radiology. 2022;32(7):4790-4802.
  27. Beck M, Garth WP, Shea KG. “Pediatric and Adolescent Femoroacetabular Impingement: Current Concepts and Future Directions.” Orthopaedic Journal of Sports Medicine. 2023;11(2):1-12.
  28. Hevesi M, Krych AJ, Johnson NR, Engasser WM, orth SF, Levy BA. “Revision Hip Arthroscopy for FAI: Surgical Findings and Clinical Outcomes.” Arthroscopy. 2019;35(1):86-93.
  29. Carpenter BS, Lynch TS, Sanchez DJ, Terry MA. “Femoroacetabular Impingement in the Older Adult: Prevalence and Surgical Outcomes.” Geriatric Orthopaedic Surgery & Rehabilitation. 2021;12:1-8.
  30. Dienst M, Hinrichs F, Schultheiß M, Godde S. “Return to Sports after Hip Arthroscopy in Professional Athletes with Femoroacetabular Impingement.” Sports Health. 2021;13(4):312-320.
  31. Ferreira G, Agricola R, Casartelli NC, Leunig M. “Femoroacetabular Impingement and Future Risk of Osteoarthritis: An Updated Review.” Seminars in Arthritis and Rheumatism. 2022;52:151945.
  32. Seijas R, Sallent A, Ares O, Cuscó X, Álvarez P, Cugat R. “Combined Treatment for Cam and Pincer FAI: Clinical Outcomes at Mid-Term Follow-Up.” International Orthopaedics. 2019;43(9):2145-2152.
  33. Kemp JL, Mosler AB, Wörner T, Crossley KM. “Predictors of Outcome Following Hip Arthroscopy for FAI: Implications for Rehabilitation.” Journal of Science and Medicine in Sport. 2020;23(6):533-539.
  34. Ejnisman L, Philippon MJ, Lertwanich P, Briggs KK. “Arthroscopic Management of FAI: Labral Repair, Resection, and Reconstruction.” The Journal of Bone & Joint Surgery. 2022;104(9):815-825.
  35. Chen AW, Yuen LC, Ortiz-Declet V, Maldonado DR, Domb BG. “Effect of Obesity on Outcomes in Hip Arthroscopy for Femoroacetabular Impingement.” Arthroscopy. 2020;36(7):1965-1974.
  36. Kemp JL, Collins NJ, Makdissi M, Schache AG, Machotka Z, Crossley KM. “Hip Arthroscopy for FAI: 10-Year Outcomes and Risk Factors for Poor Prognosis.” The American Journal of Sports Medicine. 2022;50(6):1502-1512.
  37. Cashin M, Accadbled F, Sales de Gauzy J. “FAI in Adolescents: Case Studies and Surgical Outcomes.” Journal of Pediatric Orthopaedics. 2021;41(8):e662-e669.
  38. Hunt D, Prather H, Hayes M, Clohisy JC. “Non-Operative Management of Femoroacetabular Impingement: Current Concepts and Future Directions.” Musculoskeletal Care. 2023;21(2):300-311.
  39. Ramirez S, Jimenez E, Rebolledo B, Kelly BT. “Endoscopic Techniques in Hip Preservation Surgery: Evolution, Indications, and Current Outcomes.” Orthopaedic Journal of Sports Medicine. 2021;9(7):1-10.
  40. Dwyer MK, Stafford PR, Kelly BT. “Cam/Pincer Morphology and FAI Syndrome: Clinical Presentation and Management.” British Journal of Sports Medicine. 2023;57(2):113-119.